Sobre el blog


Quien se interroga acerca de la persona más global que existe, en términos de interés mediático en ámbito religioso en general, y del cristianismo en particular, descubre que la respuesta no es muy difícil: es el Papa. A ningún medio de comunicación le resulta indiferente el papado o, más concretamente, el Papa que personifica la institución bimilenaria que se remonta a Cristo. 

A la figura del Papa va ligada la Iglesia (y viceversa) y por tanto es más bien común que, en definitiva, siempre que se hable del Papa se hable también de la Iglesia de la que él es su cabeza visible. 

Este blog tiene como objeto material al Papa. Lo tiene bajo la óptica de como es tratado por la prensa. Ese es su cometido principal. Pero en los tiempos que corren el "concepto" prensa se alarga y abarca las redes sociales y, dentro de ellas, tanto comunica la prensa "tradicional" como la institucional y las iniciativas independientes que incluyen cuentas personales de usuarios privados.

En todo este contexto se entiende por qué este blog no se limita aclarar, ponderar, ampliar, completar, contestar o constrastar lo que aparece sobre el Papa aquí o allá sino que tome la batuta y trate de generar opinión e información original en torno a su objeto de atención.

¿No existen ya portales o bitácoras que se ocupen de estos menesteres? Quien sigue el sector de la información socio-religiosa puede darse cuenta que no. Hay un surtido elenco de portales de información religiosa pero ninguno que trate de modo exclusivo al Papa como objeto formal, como aquí se hace. Hay bitácoras dedicadas a este o aquel Papa en particular pero la novedad ulterior de este espacio es que no queda circunscrito a uno sólo sino que los abarca a todos pero desde la misma perspectiva. En este sentido podemos decir que este es un blog realmente original y que responde a un "vacío" no tratado precedentemente, al menos en lengua española.

Finalmente debo agregar algo más: este espacio se inserta en un proceso de maduración profesional del autor. Me inicié en el quehacer periodístico analizando la información socio-religiosa desde su dimensión ética. Partiendo de la observación de lo publicado y ocupándome del contrastar los hechos con el modo de comunicarlos percibí que no había siempre una correspondencia entre verdad, sucesos y publicaciones y que por ello faltaba una ética en la información. 

Como parte de este itinerario al poco tiempo amplié el foco de atención a una variedad más grande de temas (vida, familia, mujer, etc.). Fue así como nació mi primer blog personal -Actualidad y Análisis- , que sigue siendo un dispensador de análisis sobre temas actuales de interés general. 

Habiendo dado mis primeros pasos en el contexto de la relación entre la ética y la comunicación, resultó natural que la atención se centrará un poco más en la comunicación como es hoy, es decir, en la digital. Fue así como el esfuerzo por entender la red derivó en la relación, retos y oportunidades que ésta plantea a la fe cristiana y, consecuentemente, a la Iglesia. En este campo he concentrado mi atención y estudios en los últimos años. El reto no es para menos: si la web supone un nuevo modo de entender y relacionarse, eso tiene consecuencias para la vida de la Iglesia. Le plantea retos que van de lo sociológico (qué hay y qué se hace confesionalmente en internet) al teológico (cómo pensar la fe en la era internet), pasando por el pastoral (qué hacer y cómo actuar).

Contemporáneamente a todo esto ha estado presente el estudio del Magisterio en este campo y un intento de sistematización y aplicación de dicho Magisterio a un ámbito tan específico como el de la vida consagrada en la Iglesia. Así nació el blog Evangelidigitalización y una seríe de proyectos satélites en Twitter, Tumblr, Google+, LinkedIn, Academia, Pinterest, Flickr, etc.

La providencia me llevó a dedicar tres años de mi vida en el ámbito de la comunicación institucional. Esto supuso no sólo el quehacer  de gestión práctica que la comunicación institucional supone sino también la comprensión teórica de esta singular y todavía joven disciplina de estudio. Que hasta el presente haya podido compaginar todo lo antes dicho con el oficio de corresponsal en Roma para diferentes medios internacionales, de consultor en ética de las comunicaciones en Catholic.net, de analista en ZENIT News Agency y conferencista, y sobre todo -y lo que es lo principal- con mi condición de religioso de votos perpetuos de la congregación de los legionarios de Cristo, no es sino la exteriorización de esa máxima paulina que anima todo lo que hago: ¡Ay de mí si no evangelizare!