domingo, 5 de junio de 2016

Islam, libertad de conciencia, la Amoris laetitia y migraciones: entrevista al Papa Francisco en el periódico francés La Croix (entrevista completa en español)


El periódico francés La Croix entrevistó al Papa Francisco el pasado 16 de mayo de 2015. Por la variedad de temas de interés general tocados ofrecemos una traducción al castellano.

***

La Croix: La importancia del Islam hoy en día, en Francia, así como el anclaje histórico cristiano del país, plantean preguntas recurrentes sobre el lugar de las religiones en el espacio público. ¿Cómo es, en su opinión, una buena laicidad?

Papa Francisco: Un Estado debe ser laico. Los Estados confesionales terminan mal. Eso es contrario a la historia. Creo que una laicidad acompañada de una ley sólida que garantice la libertad religiosa ofrece un marco para avanzar. Somos todos iguales, como hijos de Dios o con nuestra dignidad personal; pero cada uno debe tener la libertad de exteriorizar su propia fe. Si una mujer musulmana desea usar velo, debe poder hacerlo; igualmente, si un católico quiere usar una cruz. Se debe poder profesar la propia fe no al lado sino en el seno de la cultura.

La pequeña crítica que yo le haría a Francia al respecto es que exagera la laicidad. Eso proviene de una manera de considerar las religiones como una subcultura y no como una cultura de pleno derecho. Temo que todavía persista este enfoque, comprensible dado el legado de las Luces.

Francia debería avanzar un paso en este tema para aceptar que la apertura a la trascendencia sea un derecho para todos.

La Croix: En este marco laico, ¿cómo deberían los católicos defender sus preocupaciones sobre temas de la sociedad, tales como la eutanasia o el matrimonio entre personas del mismo sexo?

Papa Francisco: Es en el Parlamento donde corresponde discutir, argumentar, explicar, razonar. Así crece una sociedad. Una vez votada la ley, el Estado debe respetar las conciencias. En cada estructura jurídica, debe estar presente la objeción de conciencia, porque es un derecho humano, incluyendo al funcionario de gobierno, que es una persona humana. El Estado debe además respetar las críticas.

Eso es una verdadera laicidad.No se puede ahuyentar los argumentos de los católicos diciéndoles: “Usted habla como cura”. No, ellos se apoyan en el pensamiento cristiano, que Francia ha desarrollado de manera tan notable.

La Croix: ¿Qué representa Francia para usted?

Papa Francisco: (en francés) La hija primogénita de la Iglesia…¡pero no la más fiel! (risas) En los años 1950, se decía también “Francia, país de misión”. En ese sentido, es una periferia por evangelizar. Pero hay que ser justo con Francia. La Iglesia posee allíuna capacidad creativa. Francia es también una tierra de grandes santos, de grandes pensadores: Jean Guitton, Maurice Blondel, Emmanuel Levinas –que no era católico –, Jacques Maritain. Pienso asimismo en la profundidad de la literatura.

Aprecio también la forma en que la cultura francesa ha impregnado la espiritualidad jesuita en comparación con la corriente española, más ascética. La corriente francesa, que comenzócon Pierre Favre, junto con insistir siempre en el discernimiento del espíritu, da otro sabor. Con los grandes maestros espirituales franceses: Louis Lallemant, Jean-Pierre de Caussade. Y con los grandes teólogos franceses, que tanto ayudaron a la Compañía de Jesús: Henri de Lubac y Michel de Certeau. Estos dos últimos me gustan mucho: son dos jesuitas creativos. En suma, eso es lo que me fascina de Francia: por una parte, esa laicidad exagerada, legado de la Revolución francesa, y por otra, tantos grandes santos.