sábado, 21 de mayo de 2016

Las diaconisas y el Papa: una pregunta seria


Quien lee la Biblia, concretamente la carta de Pablo a los romanos (16, 1) se encuentra con que hay una referencia un tanto particular: san Pablo recomienda a Febe a quien define como «diaconisa» de la iglesia en Cencreas. Pero, ¿no es el diaconado uno de los tres grados del único sacramento del orden que sólo los varones pueden recibir en la Iglesia católica?

Fue en el encuentro que Papa Francisco tuvo con cientos de monjas de la Unión Internacional de Superioras Generales, el pasado 12 de mayo de 2016, en el que una de ellas le preguntó:
«En la Iglesia existe el oficio del diaconado permanente, pero está abierto sólo a los hombres, casados o solteros. ¿Qué impide a la Iglesia incluir mujeres entre los diáconos permanentes, al igual que ocurría en la Iglesia primitiva? ¿Por qué no crear una comisión oficial que pueda estudiar el tema?».
Evidentemente la pregunta entroncaba con ese pasaje de las cartas paolinas arriba citado pero que encuentra un cierto soporte en la literatura cristiana de los primeros siglos.

El no claro papel del diaconado femenino en la antigüedad 

Ya el mismo Francisco dijo que el Concilio de Calcedonia del año 451 hacía una no clara alusión a ellas. Y en otra parte de su respuesta explica que no hay tampoco claridad en torno a quiénes eran, qué exactamente hacían y si estaban o no «ordenadas», en el sentido sacramental del término.

Epifanio de Salamina (315-403 aprox.) habla de funciones atribuidas a mujeres durante el bautismo administrado a las catecúmenas. Las Constituciones Apostólicas (s. IV), una especie de manual sobre disciplina, doctrina y culto, ofrecen indicaciones específicas relacionadas con las funciones de la mujer.

El Papa aceptó ir adelante con el estudio del tema y afirmó:
«[…] me gustaría establecer una comisión oficial que estudiara el tema y creo que será bueno para la Iglesia aclarar este punto. Estoy de acuerdo, y voy a hablar para hacer algo de este tipo».
Francisco también mencionó antes que pediría a la «Congregación para la Doctrina de la Fe que me informe acerca de los estudios sobre este tema, porque os he respondido sólo en base a lo que había oído».

Un estudio sobre el diaconado de la Comisión Teológica Internacional y la especificidad de una nueva comisión 

No faltaron quienes acusaron al Papa de ignorante pues ya la Comisión Teológica Internacional, en el quinquenio 1992-1997, se dedicó a estudiar precisamente el tema del diaconado en la Iglesia. El resultado, «El diaconado: evolución y perspectivas», fue publicado en el año 2003.

El documento (capitulo II, sección 4) afirmaba sustancialmente que las «diaconisas» de los primeros años del cristianismo no son análogas al diaconado de la Iglesia actual.

¿Es necesaria entonces una nueva comisión para estudiar el tema? Sentado el hecho de que 1) Juan Pablo II estableció ex cathedra que la ordenación sacerdotal está reservada exclusivamente a los varones (cf. «Ordinatio Sacerdotalis»); 2) que el diaconado no es propiamente sacerdocio (y por lo tanto éste queda fuera de ese pronunciamiento); 3) se mantiene el juicio del estudio de la Comisión Teológica Internacional en cuanto a la no correspondencia analógica entre el diaconado de las mujeres en los primeros años del cristianismo y el diaconado, permanente o transitorio, de la Iglesia actual.

viernes, 6 de mayo de 2016

Puso un anuncio en el periódico buscando esposa (y la encontró): su hijo fue Benedicto XVI


Corría el año 1920 cuando un oficial de policía publicó en el diario católico local Altoettinger Liebfrauenbote ("Correo de Nuestra Señora de Altotting") un anuncio buscando esposa. El anuncio decía:
“Modesto funcionario del Estado, soltero, católico, de 43 años, con derecho a pensión, quiere contraer matrimonio con una muchacha católica, que sepa cocinar y a ser posible coser, con patrimonio”.
El anuncio, sin embargo, no fue suficiente por lo que unos cuatro meses después publicó otro en el que cambiaba lo de "modesto funcionario" por "funcionario medio". Esta vez el policía tuvo mejor suerte y fue contactado, según revelaría el periódico alemán Bild am Sonntag en 2006 a los hermanos Ratzinger, por María Rieger, quien un día llegaría a dar a luz a tres niños: María, Georg y Joseph. Los dos últimos serían sacerdotes, uno de ellos, el último, es Benedicto XVI. María, la hermana, consagró su vida a servirlos.