domingo, 8 de noviembre de 2015

Que la Iglesia venda sus tesoros: la habitual interrogante ahora resuelta por el Papa en una entrevista


Esta vez ha tocado el turno a una publicación holandesa: Straatnieuws. La entrevista fue realizada en el Vaticano el pasado 27 de octubre por un sin techo y algunos periodistas de la publicación. A continuación la entrevista traducida al español con la respuesta del Papa a la interrogante indirecta sobre las "riquezas" de la Iglesia.

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Nuestras entrevistas empiezan siempre con una pregunta sobre la calle en la que ha crecido el entrevistado. Usted, Santo Padre, ¿qué recuerda de aquella calle?, ¿qué imágenes le vienen a la cabeza pensando en las calles de su infancia?

Papa Francisco: Desde cuando tenía un año hasta el momento en que entré al seminario he vivido en la misma calle. Era un barrio simple de Buenos Aires, todas las casas bajas. Había una plaza pequeña, donde nosotros jugábamos a fútbol. Me acuerdo que escapaba de casa e iba a jugar al fútbol con los niños después de la escuela. Entonces mi papá trabajaba en una fábrica que estaba a cien metros. Era el contable. Y los abuelos vivían a cincuenta metros. Todo a pocos pasos el uno del otro. Me acuerdo también de los nombres de la gente. De sacerdote fui a dar los sacramentos, el último consuelo a muchos que me llamaban e iba porque les quería mucho. Estos son mis recuerdos espontáneos.

¿Usted jugaba también al fútbol?

Papa Francisco: Sí

¿Era bueno?

Papa Francisco: No. En Buenos Aires a aquellos que jugaban al fútbol como yo les llamaban ‘pata dura’. Que quiere decir tener dos piernas izquierdas. Pero jugaba, fui el portero muchas veces.

¿Cómo nació su compromiso personal por los pobres?

Papa Francisco: Sí, me vienen muchos recuerdos a la mente. Me sorprendió mucho una señora que venía a casa tres veces a la semana para ayudar a mi madre. Por ejemplo, ayudaba a lavar la ropa. Ella tenía dos hijos. Eran italianos, sicilianos, y vivieron la guerra, eran muy pobres, pero muy buenos. Y de esa mujer he mantenido siempre el recuerdo. Su pobreza me sorprendía. Nosotros no éramos ricos, llegábamos a final de mes con normalidad, pero no nos sobraba. No teníamos un carro, no nos íbamos de vacaciones y esas cosas. Pero a ella le faltaban muchas cosas necesarias. Nosotros teníamos bastante y mi mamá le daba las cosas. Después ella regreso a Italia y después volvió a Argentina. Yo la encontré cuando era Arzobispo de Buenos Aires, tenía 90 años. La acompañé hasta la muerte a los 93 años. Un día ella me dio una medalla del Sagrado Corazón de Jesús que llevo todavía cada día conmigo. Esta medalla –que es también un recuerdo- me hace mucho bien. ¿Quiere verla? (el Papa enseña la medalla). Así pienso en ella todos los días y cuánto ha sufrido por la pobreza. Y pienso en todos los otros que han sufrido. La llevo y la rezo…

¿Cuál es el mensaje de la Iglesia para los sin techo? ¿Qué significa la solidaridad cristiana en concreto para ellos?

Papa Francisco: Me vienen dos cosas a la cabeza. Jesús ha venido al mundo sin un techo y se ha hecho pobre. Entonces la Iglesia quiere abrazar a todos y decir que es un derecho tener un techo. En los movimientos populares se trabaja con tres ‘t’ españolas: trabajo, techo y tierra. La Iglesia predica que toda persona tiene el derecho a estas tres ‘t’.

Usted pide a menudo atención para los pobres y los refugiados. ¿No teme que de este modo se pueda generar una forma de agotamiento en los medios de comunicación y en la sociedad general?

Papa Francisco: A todos nos viene la tentación –cuando se trata de un tema que no es bonito, porque es feo hablar– de decir: ‘Bueno, terminemos: esto ‘quema’ demasiado’. Yo siento que existe el agotamiento, pero no le tengo miedo. Debo continuar hablando de la verdad y de cómo son las cosas.

¿Es su deber?

Papa Francisco: Sí, es mi deber. Lo siento dentro de mí. No es un mandamiento, pero como personas todos tenemos que hacerlo.

¿No teme que su defensa de la solidaridad y de la ayuda por los sintecho y otros pobres pueda ser utilizada políticamente? ¿Cómo debe hablar la Iglesia para ser influyente y al mismo tiempo permanecer fuera de los planteamientos políticos?

Papa Francisco: Hay caminos que llevan a equívocos en este punto. Querría subrayar dos tentaciones. La Iglesia debe hablar con la verdad y también con el testimonio: el testimonio de la pobreza. Si un creyente habla de la pobreza o de los sintecho y lleva una vida de faraón… esto no se puede hacer. Esta es la primera tentación. La otra tentación es firmar acuerdos con los gobiernos. Se pueden hacer acuerdos, pero deben ser acuerdos claros, acuerdos transparentes. Por ejemplo: nosotros gestionamos este ‘palacio’ (la Casa Santa Marta), pero las cuentas están todas controladas, para evitar la corrupción. Porque existe siempre la corrupción en la vida pública. Sea política o religiosa. Yo recuerdo que una vez con mucho dolor he visto –cuando Argentina bajo el régimen de los militares entró en guerra con Gran Bretaña por las Islas Malvinas– que la gente daba cosas, y he visto cómo muchas personas, también católicos, que eran encargados de distribuirlas, se las llevaban a casa. Existe siempre el peligro de la corrupción. Una vez hice una pregunta a un ministro de Argentina, un hombre honesto. Uno que dejó el encargo porque no podía estar de acuerdo con algunas cosas un poco oscuras. Le hice una pregunta: Cuándo ustedes envían ayuda, sea comida, sea ropa, sea dinero, a los pobres o a los indigentes: de aquello que envían, ¿cuánto llega allí, sea en dinero o en gastos? Me dijo: ‘el 35 por ciento’. Esto significa que el 65 por ciento se pierde. Es la corrupción: una parte para mí, otra parte para mí.


¿Usted cree que hasta ahora en su pontificado ha podido obtener un cambio de pensamiento, por ejemplo en la política?

Papa Francisco: No sabría qué decir. No lo sé. Sé que alguno ha dicho que yo soy comunista. Pero es una categoría un poco anticuada. Quizás hoy se usan otras palabras para decir esto...

Marxista, socialista…

Papa Francisco: Han dicho todo esto.

Los sintecho tienen problemas económicos, pero cultivan la propia libertad. El Papa no tiene ninguna necesidad material, pero es considerado por algunos como un prisionero en el Vaticano. ¿No siente nunca el deseo de meterse en la piel de un sintecho?

Papa Francisco: Me acuerdo del libro de Mark Twain ‘El Príncipe y el pobre’. Cuando uno puede comer todos los días, tiene ropa, tiene una cama para dormir, tiene un escritorio para trabajar y no le falta nada. Tiene también amigos. Pero este príncipe de Mark Twain vive en una jaula de oro.

¿Se siente libre aquí en el Vaticano?

Papa Francisco: Dos días después de ser elegido Papa fui, como se dice de manera oficial, a tomar posesión del apartamento papal en el Palacio Apostólico. No es un apartamento lujoso. Pero es largo, es grande… Después de haber visto este apartamento me pareció un embudo del revés, es decir, grande pero con una puerta pequeña. Esto significa estar asilado. Yo pensé: ‘no puedo vivir aquí simplemente por motivos mentales. Me haría mal’. Al inicio parecía una cosa extraña, pero pedí quedarme aquí, en Santa Marta. Y esto me hace bien porque me siento libre. Almuerzo en el comedor donde comen todos. Y cuando llego antes como con los empleados. Encuentro gente, la saludo y esto hace que la jaula de oro no sea tanto una jaula. Pero me falta la calle.

Santo Padre, Marc quiere invitarle a ir a comer una pizza con nosotros.¿Qué piensa?

Papa Francisco: Me gustaría, pero no lograremos hacerlo. Porque en el momento en que salga de aquí vendrá la gente a mí. Cuando fui a cambiar los cristales de mis gafas a la ciudad eran las siete de la tarde. No hay mucha gente en la calle. Me han llevado al óptico y he salido del carro y allí había una mujer que me ha visto y ha gritado: ‘¡Aquí está el Papa!’ Y después yo estaba dentro y fuera toda la gente…

¿Le falta el contacto con la gente?

Papa Francisco: No me falta porque la gente viene aquí. Cada miércoles voy a la Plaza para la Audiencia General, alguna vez voy a alguna parroquia: estoy en contacto con la gente. Por ejemplo ayer (26 de octubre) han venido más de 50.000 gitanos al Aula Pablo VI.

Se ve que usted disfruta de este recorrido por la Plaza durante la Audiencia General…

Papa Francisco: Es verdad. Sí, es verdad.

Su homónimo San Francisco eligió la pobreza radical y vendió también su evangeliario. En cuanto Papa y Obispo de Roma, ¿se siente alguna vez bajo presión por vender los tesoros de la Iglesia?

Papa Francisco: Esta es una pregunta fácil. No son los tesoros de la Iglesia, sino que son los tesoros de la humanidad. Por ejemplo, si yo mañana digo que La Piedad de Miguel Ángel sea subastada no se podría hacer porque no es propiedad de la Iglesia. Está en una iglesia, pero es de la humanidad. Esto vale para todos los tesoros de la Iglesia. Pero hemos comenzado a vender los regalos y otras cosas que me dan. Y los beneficios de las ventas van a Mons. Krajewski, que es mi limosnero. Y después está la lotería. Estaban los carros que han sido todos vendidos o dados a través de una lotería y lo recaudado se ha usado para los pobres. Hay cosas que se pueden vender y estas se venden.

¿Se da cuenta de que la riqueza de la Iglesia puede crear este tipo de expectativas?

Papa Francisco: Sí, si hacemos un catálogo de bienes de la Iglesia se piensa: ‘la Iglesia es muy rica’. Pero cuando se firmó el Concordato con Italia en 1929 sobre la ‘Questione Romana’ (el asunto romano), el gobierno italiano de aquel tiempo ofreció a la Iglesia un gran parque en Roma. El Papa de entonces, Pío XI, dijo: ‘no, querría sólo medio kilómetro cuadrado para garantizar la independencia de la Iglesia’. Este principio vale todavía. Sí, los bienes inmobiliarios de la Iglesia son muchos, pero los usamos para mantener las estructuras de la Iglesia y para mantener muchas obras que se hacen en los países necesitados: hospitales, escuelas. Ayer por ejemplo he pedido enviar al Congo 50.000 euros para construir tres escuelas en países pobres, la educación es una cosa importante para los niños. Fui a la administración competente, hice esta petición y el dinero ha sido enviado.

Hablemos de Holanda. ¿Usted ha estado alguna vez en nuestro país?

Papa Francisco: Sí, una vez cuando fui superior provincial de los jesuitas de Argentina. Estaba de paso en el transcurso de un viaje. Estuve en Wijchen, porque allí tenían el noviciado, y estuve también en Ámsterdam un día y medio, donde visité una casa de los jesuitas. De la vida cultural no vi nada porque no tuve tiempo.

Por eso podría ser una buena idea si los sintecho de Holanda le invitasen a una visita a nuestro país. ¿Qué piensa, Santo Padre?

Papa Francisco: Las puertas no están cerradas a esta posibilidad.

Así, cuando haya una petición como esta, ¿usted la tomará en consideración?

Papa Francisco: La considero. Y ahora que Holanda tiene una reina argentina (ríe), a lo mejor.

¿Tiene quizás un mensaje especial para los sintecho de nuestro país?

Papa Francisco: No conozco bien las particularidades de los sintecho de Holanda. Querría decir que Holanda es un país desarrollado con muchas posibilidades. Yo pediría a los sintecho holandeses continuar luchando por las tres ‘t’.


Al final, también Marc hace algunas preguntas. Quiere saber, entre otras cosas, si el Papa de pequeño soñaba ya con ser Papa. El Santo Padre responde con un resuelto ‘No’. 

Papa Francisco: Pero haré una confidencia. Cuando era pequeño no existían los negocios donde se vendían las cosas. En lugar de ellos existía el mercado donde se encontraba el carnicero, el frutero, etc. Yo iba con mi madre y mi abuela para hacer la compra. Era pequeñito, tenía cuatro años. Y una vez me preguntaron: ‘¿Qué te gustaría ser de mayor?’ Y dije: ‘¡Carnicero!’.

Para muchos hasta el 13 de marzo de 2013 (día en que fue elegido Papa) usted era un desconocido. De un momento a otro se convirtió en famoso en todo el mundo. ¿Cómo vivió esta experiencia?

Papa Francisco: Llegó y no lo esperaba. No perdí la paz. Y esto es una gracia de Dios. No pienso tanto en el hecho de que soy famoso. Me digo a mí mismo: ‘ahora tengo un puesto importante, pero en diez años ninguno me conocerá más’ (se ríe). Sabe, hay dos tipos de fama: la fama de los ‘grandes’ que han hecho grandes cosas, como Madame Curie (una famosa física, matemática y química polaca), y la fama de los vanidosos. Esta última fama es como una pompa de jabón.

Usted dice ‘ahora estoy aquí y debo hacer lo mejor’ y ¿continuará este trabajo hasta cuando no esté en condiciones?

Papa Francisco: Si

Santo Padre, ¿se puede imaginar un mundo sin pobres?

Papa Francisco: Yo querría un mundo sin pobres. Debemos luchar por esto. Pero yo soy un creyente y sé que el pecado está siempre dentro de nosotros. Y la codicia humana existe siempre, la falta de solidaridad, el egoísmo que crea los pobres. Por eso me parece un poco difícil imaginar un mundo sin pobres. Si usted piensa en los niños explotados por el trabajo esclavo, o en los niños explotados por abuso sexual. Y otra forma de explotación: asesinar a los niños para sacarles los órganos, el tráfico de órganos. Asesinar a los niños para quitarles los órganos es codicia. Por eso no sé si lograremos este mundo sin pobres, porque el pecado existe siempre y nos lleva al egoísmo. Pero debemos luchar, siempre, siempre.

Traducción de Alvaro de Juana para la Agencia Católica de Informaciones.

El Papa habla claramente sobre el robo de documentos: «este triste hecho no me desvía del trabajo de reforma que estamos llevando adelante»


Francisco ha tomado la batuta y como un padre que explica el estado de las cosas a sus hijos, a hablado en el escenario menos esperado -durante el Ángelus en la plaza de san Pedro el domingo 8 de noviembre- sobre el escándalo del robo, filtración y publicación de documentos reservados. Anteriormente el portavoz oficial del Vaticano había dado una explicación (Sobre la sustracción y publicación de documentos privados del Papa: comunicado del Vaticano) pero ahora ha sido el mismo Papa quien ha dicho lo siguiente (la traducción al español del original en italiano es mía):

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Querido hermanos y hermanas,

sé que muchos de ustedes han quedado turbados por las noticias que han circulado en los días pasados a propósito de documentos reservados de la Santa Sede que han sido sustraídos y publicados.

Por esto quiero decir ante todo que robar esos documentos es un reato. Es un acto deplorable que no ayuda. Yo mismo pedí que se hiciera ese estudio y mis colaboradores y yo ya conocíamos bien esos documentos, y han sido tomadas las medidas que han comenzado a dar frutos, algunos también visiblemente.

Por eso quiero asegurarles que «este triste hecho no me desvía del trabajo de reforma que estamos llevando adelante» con mis colaboradores y con el sostén de todos ustedes. Sí, con el sostén de toda la Iglesia, porque la Iglesia se renueva con la oración y con la santidad cotidiana de todo bautizado.

Entonces les agradezco y les pido continuar rezando por el Papa y por la Iglesia, sin dejarse turbar pero yendo adelante con fe y esperanza.

jueves, 5 de noviembre de 2015

Papa Francisco: el cuarto hombre "más poderoso" del mundo según la revista Forbes en su edición de 2015



En 2013 el Papa Francisco entró por vez primera a la lista posicionándose en el cuarto lugar. En 2014 repitió en la misma posición y para 2015 vuelve a consolidarse en el mismo puesto. En 2014, un par de meses antes de aparecer por segundo año en la lista de Forbes, la reputada publicación le dedicó su portada.

En la edición 2015 del The World´s Most Powerful People el top ten de la lista es el siguiente:

1. Vladimir Putin
2. Angela Merkel
3. Barack Obama
4. Papa Francisco
5. Xi Pinjing
6. Bill Gates
7. Janet Yellen
8. David Cameron
9. Narendra Modi
10. Larry Page

El segundo latino mejor colocado en la lista es el mexicano Carlos Slim (posición 15), seguido de Dilma Rousseff (posición 37) y Enrique Peña Nieto (posición 52). Aunque la naturaleza del artículo es distinta y la publicación se especializa en otros temas, la edición americana de National Geographic ha dado la portada de diciembre de 2015 a la Virgen María llamándola "la mujer más poderosa del mundo".

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Sobre la sustracción y publicación de documentos privados del Papa: comunicado del Vaticano


Sobre el nuevo robo, filtración y publicación de documentos reservados en el Vaticano ya hemos hablado, ofreciendo el contexto necesario para la comprensión de los hechos, en un post en otro blog (véase Roban información al Papa y la convierten en libro: personas en la cárcel del Vaticano y el segundo Vatileaks de un Papa). En esta ocasión sólo deseo publicar el comunicado de la Santa Sede en relación a estos deplorables hechos.

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La publicación de dos libros que tratan de las instituciones y las actividades económicas y financieras del Vaticano es objeto de curiosidad y de muchos comentarios. Hacemos algunas observaciones.

Como es sabido, buena parte de lo que se ha publicado es el resultado de una divulgación de noticias y documentos, de por sí reservados y por lo tanto ilegal, que por ese motivo, es perseguida penalmente según la decisión de las autoridades competentes del Vaticano. Pero en este momento, no este nuestro argumento, dado que ya es objeto de tanta atención. Lo que ahora nos interesa es más bien reflexionar sobre el contenido de lo divulgado. Se puede decir que por la mayor parte se trata de información ya conocida, aunque a menudo con menos amplitud y detalle, pero sobre todo hay que señalar que la documentación publicada está relacionada en gran parte con la notable recopilación de datos e informaciones puesta en marcha por el Santo Padre en persona para llevar a cabo un análisis y una reflexión acerca de la reforma y la mejora de la situación administrativa del Vaticano y la Santa Sede.

La COSEA (Comisión Referente de Estudio y Guía sobre la Organización de las Estructuras Económico-administrativas de la Santa Sede) de cuyo archivo procede gran parte de la información publicada, fue instituida por el Papa el 18 de julio 2013 para ese fin y disuelta tras el cumplimiento de su encargo.

Por lo tanto, no se trata, en su origen de informaciones obtenidas contra la voluntad del Papa o de los responsables de las distintas instituciones sino, en general, de información obtenida o suministrada con la colaboración de esas mismas instituciones, con el fin de cooperar en un objetivo positivo y común.

Naturalmente, una gran cantidad de información de esta naturaleza debe ser estudiada, entendida e interpretada con cuidado, equilibrio y atención. A menudo, partiendo de los mismos datos, son posibles lecturas diferentes.

Un ejemplo es la situación de la Caja de Pensiones, que ha merecido, en tiempos sucesivos, diversas evaluaciones, desde las que hablan con preocupación de un gran "agujero", a las que proporcionan una lectura tranquilizadora (como resultaba de los Comunicados oficiales publicados con autoridad a través de la Oficina de Prensa de la Santa Sede). Como es obvio también nos encontramos con la cuestión de los fines y el uso de los bienes que pertenecen a la Santa Sede. Bienes que, analizados en conjunto, parecen ingentes, cuando en realidad tienen el fin de sostener a lo largo del tiempo amplísimas actividades de servicio cuya gestión corre a cargo de la Santa Sede o instituciones con ella relacionadas, tanto en Roma como en las diversas partes del mundo.

El origen de la propiedad de estos bienes es diverso y desde hace tiempo están también disponibles varias herramientas para conocer su historia y su evolución (por ejemplo, estaría bien informarse acerca de los acuerdos económicos entre Italia y la Santa Sede en el marco de los Pactos Lateranenses y de la labor de establecimiento de una administración eficaz, desarrollada por Pío XI con la ayuda de óptimos y expertos colaboradores; una labor reconocida comúnmente como acertada y con visión de futuro, incluso en los aspectos sobre las inversiones en el extranjero y no sólo en Roma o en Italia).

Con respecto al Óbolo de San Pedro, es necesario tener en cuenta que sus usos son diferentes, dependiendo también de las situaciones, a juicio del Santo Padre, a las que se da la ofrenda, con la confianza de los fieles que sostienen su ministerio. Las obras de caridad del Papa para los pobres son indudablemente una de los más importantes, pero desde luego los fieles no tienen la intención de excluir que el Papa pueda evaluar por sí mismo las situaciones de emergencia y el modo de responder a ellas a la luz de su servicio para el bien de la Iglesia universal . El servicio del Papa incluye también la Curia Romana - como instrumento de su servicio -, sus iniciativas fuera de la diócesis de Roma, la comunicación de su magisterio a los fieles en las diversas partes del mundo, incluidas las más pobres y distantes, el apoyo a 180 misiones diplomáticas pontificias en todo el mundo, que sirven a las Iglesias locales e intervienen como agentes principales para distribuir la caridad del Papa en los distintos países, además de como representantes del Santo Padre en los gobiernos locales. La historia del Óbolo demuestra todo ello con claridad.

En el curso del tiempo estos temas retornan periódicamente, pero son siempre motivo de curiosidad o de polémicas. Habria que tener la seriedad de profundizar en las situaciones y los problemas específicos, para reconocer lo mucho (más de lo que generalmente se diga y silenciado sistemáticamente en la clase de publicaciones de las que estamos hablando) que es completamente justificado y normal y bien administrado (comprendido el pago de los debidos impuestos) y distinguir donde hay problemas que deben corregirse, oscuridades que deben iluminarse, verdaderas irregularidades o ilegalidades que deben eliminarse.

Precisamente a esto está encaminado el trabajo fatigoso y complejo comenzado por impulso del Papa con la institución de COSEA, que ha cumplido desde hace tiempo su tarea, y con las decisiones e iniciativas que están todavía en fase de desarrollo e implementación (y que al menos, por una parte, son fruto de las sugerencias de la COSEA al final de su labor). La reorganización de los dicasterios económicos, el nombramiento del Auditor General, el buen funcionamiento de las instituciones competentes para el control de las actividades económicas y financieras, etc., son una realidad objetiva e incontrovertible.

La publicación a granel de una gran cantidad de información diferente, en gran parte vinculada a una fase de la tarea ya superada, sin la posibilidad necesaria de profundización y evaluación objetiva vez alcanza, en cambio, el resultado - por desgracia en buena parte deseado - de crear la impresión de lo contrario, de un reinado permanente de la confusión, de la falta de transparencia, cuando no de la búsqueda de intereses individuales o incorrectos.

Por supuesto, así no se reconoce en absoluto el valor y el esfuerzo con los que el Papa y sus colaboradores han enfrentado y siguen enfrentando el reto de mejorar el uso de los bienes temporales al servicio de los espirituales. Sin embargo, esto es lo que debería ser más apreciado y alentado en un trabajo correcto de información para responder adecuadamente a las expectativas de la opinión pública y las exigencias de la verdad. El camino de la buena administración, de la corrección y la transparencia, continua y progresa sin incertidumbre. Esta es, evidentemente, la voluntad de Francisco y desde luego no faltan en el Vaticano los que colaboran con ella con plena lealtad y con todas sus fuerzas''