jueves, 30 de abril de 2015

Estudio revela que Papa Francisco es el más influyente en Twitter (por encima de Obama)


La revolución digital ha supuesto cambios también en el modo como las relaciones internacionales son ejercidas a nivel mundial. Uno de los canales privilegiados para el ejercicio de la así llamada «diplomacia digital» es Twitter.

En 2012 fue acuñado el término «Twiplomacy» para designar todas esas relaciones digitales en torno al mundo de la política exterior entre jefes de estado y de gobierno de los diferentes países, así como cuentas gubernamentales oficiales vinculadas a sus gobiernos (por ejemplo las embajadas, los embajadores y los ministerios de asuntos exteriores y quienes de ellos se ocupan). En los últimos cinco años las así llamadas «redes diplomáticas virtuales» se han consolidado y crecido.

Fue en 2012 que apareció el primer reporte «Twiplomacy», un estudio que analizó el impacto digital de los líderes políticos en la famosa red de microblog. Al 2015 hay 4,100 embajadas y embajadores activos en Twitter. Al 24 de marzo de 2015, 193 países (86% del total) y 172 jefes de Estado y jefes de gobierno tienen una presencia oficial en Twitter (70% del total).

El informe «Twiplomacy 2015» («Twiplomacy Study 2015») ofrece nuevos datos relevantes acerca de la «diplomacia digital» mundial. Entre ellos se encuentra el segundo puesto que, en números absolutos, ocupa el Papa Francisco en Twitter (20 millones de seguidores desde el 12 de abril de 2015). Obama sigue ocupando el primer lugar con más de 56 millones de seguidores. El tercer lugar lo ocupa este año el primer ministro de la India, Narendra Modi, mientras que el primer ministro turco Erdogan pasa a la cuarta posición, seguido de la cuenta de la Casa Blanca (ambos con 6 millones de seguidores).


Los líderes mundiales americanos con más seguidores son el presidente de México, Enrique Peña Nieto, seguido del colombiano Juan Manuel Santos; la argentina Cristina Fernández; la brasileña Dilma Rousseff; y el venezolano Nicolás Maduro. En África el líder absoluto es Paul Kagame, presidente de Ruanda, seguido de sus homólogos de Kenia y Sudáfrica.

Algunas informaciones encontradas por el estudio revelan que aquellos países donde Twitter cuenta con más usuarios (y en donde hay más habitantes) los representantes políticos tienen más seguidores. Durante el último año en estudio, dice también el informe Twiplomacy 2015, las cuentas que se han disparado en cuanto a número de seguidores son las del nuevo rey de Arabia Saudita y la del presidente de Ucrania, Poroshenko. Para 2016 Obama dejará de ser considerado en esta clasificación visto que termina su mandato como presidente de la Unión Americana. De esta manera Papa Francisco pasaría al primer puesto como líder absoluto en términos numéricos.


Pero ya en la edición 2015 del estudio «Twiplomacy» el Papa Francisco se coloca como el líder mundial más influyente en Twitter. A pesar de que Obama duplica en número de seguidores al Papa, es el Pontífice el que tiene una media de 9,929 retuits por cada tuit enviado tan sólo en su cuenta en lengua español (en la inglesa el promedio es de 7,527 retuits, también superior a los 1,210 retuit de promedio que tiene Barack Obama).


Por otra parte, la cuenta del Papa es algo atípico visto que el país del que es jefe de Estado y de gobierno no supera los 1,000 habitantes, sigue exclusivamente a sus otras cuentas idiomáticas y, además, no interactúa. Al respecto dicen los que hicieron el estudio: «Papa Francisco nos enseña que el compromiso social en la web no tiene por qué ser una conversación. A pesar de sólo difundir, el Papa es el segundo líder mundial más seguido con más de 19 millones de seguidores en sus nueve cuentas de Twitter».

Entre las cuentas más seguidas por los líderes políticos mundiales se encuentran la de las Naciones Unidas, la del presidente Obama y la de la Casa Blanca. Luego vienen la de Twiplomacy, la del New York Times, la de la UNICEF y, posteriormente, la de la agencia de noticias Reuters.


Finalmente, el estudio «Twiplomacy 2015» enumera las cuentas indexadas en más listas de usuarios: Obama (211,922), la Casa Blanca (61,557), el presidente ruso Medvedev (45,671), el primer ministro británico y la reina Rania, de Jordania (en más de 20 mil listas) y el Papa, la presidenta de Brasil, la presidenta argentina o el presidente de Colombia en más de 10 mil cuentas.

miércoles, 22 de abril de 2015

Una atea rompe el silencio y escribe sobre la soledad del Papa... y de los cristianos perseguidos

Por diversos blogs (por ejemplo el de Diego Contreras y el de Juan José García Noblejas) conocí el texto de la directora de El Huffington Post (edición italiana), Lucia Annunziata, acerca la soledad del Papa en la cuestión de la defensa de los cristianos perseguidos en Medio Oriente y parte de África. Se trata de un artículo que rompe el mutismo de la prensa laica en torno a un tema más bien olvidado por los grandes medios de comunicación y buena parte del mundo de la política mundial. El valor añadido de este texto se encuentra en que quien lo redacta es una mujer atea y que interpela a un sector concreto del mundo de la política: la izquierda.

La edición en español de El Huffington Post ha publicado una traducción del artículo original en italiano. El texto es el siguiente:

***

La soledad de Francisco y el silencio de la izquierda sobre los cristianos 
¿Dónde estás, Izquierda? No, no pretendo hablar sobre la polémica que ha causado la reforma electoral introducida por Renzi, ni tampoco estoy pidiendo que se escuchen los argumentos a favor y en contra del primer ministro italiano.

Me pregunto dónde está la Izquierda con mayúscula, ese amplio colectivo social que se nutre de una historia y de unos principios, que no se entretiene en las disputas cotidianas, que se quiere a sí misma porque ama su sentido de la justicia. ¿Y dónde está ahora que se ha cometido uno de los crímenes más terribles contra personas indefensas?

Sí, hablo de las masacres de cristianos que han empapado de sangre tantos lugares en el mundo. ¿Por qué no recibo manifiestos para adherirme a ellos (y eso que me mandan muchos sobre tantos asuntos)? ¿Por qué no convoca alguien, no ya una manifestación, sino una simple sentada o una concentración? No digo en el Auditorio Parco Della Musica o en el teatro Ambra Jovinelli, pero sí al menos en un pabellón situado a las afueras o en una de esas plazas que antes ocupaban la Confederación General Italiana del Trabajo o la Federación de Empleados y Obreros Metalúrgicos. Nada. No oigo las protestas, no llegan los panfletos, ni las convocatorias, ni las muestras de apoyo o de adhesión.

La televisión está en algún otro sitio, lo sabemos, sobre todo los que trabajamos en ella. Ni siquiera en esta redacción del HuffPost existe un grupo de periodistas jóvenes y ambiciosos que quieran dar voz a estos nuevos débiles e indefensos.

Si releo las noticias de los últimos meses, compruebo que la izquierda ha asumido como suyas gran cantidad de causas: la de las mujeres, la de la violencia de género, la de los trabajadores, la de los jóvenes desempleados, la de los matrimonios entre personas del mismo sexo, la de frenar los excesos de la política, la de la reforma de las instituciones, la de la reorganización del Partido Democrático, la de la libertad en Internet, la de que Google pague impuestos, la de la ley de protección de datos, la del desarrollo de la investigación, la de la renovación de todo aquello que debe reformarse, la de la lucha contra la pobreza, la de la propagación de la idea de austeridad. Incluso la del kilómetro cero (que los productos se vendan y comercialicen en las zonas donde se producen), la de las dietas equilibradas, la de los desnudos artísticos, la del derecho a tatuarse, la del Estado Islámico y sus guerras, la de Europa y las suyas, la de Putin, la de Obama, la de Charlie Hebdo, y la del Museo del Bardo de Túnez.

Pero, salvo alguna excepción suelta, no se ha mostrado públicamente pena u horror por la muerte de hombres y mujeres que han perecido a causa de su fe. La muerte como violación final del derecho más importante de la libertad personal. Una fe que, por cierto, es aquella que tiene la mayoría de las personas en Italia, y es también la base de la definición (se quiera o no) de la historia y de la cultura del continente en el que vivimos.

Ni he sido católica ni lo soy. Soy atea y pretendo seguir siéndolo. Y no, no he escrito ni una sola palabra sobre el papa actual, no he ido a una misa de las nuevas jerarquías religiosas y todavía menos estoy obligada a decir que este papa está haciendo una revolución y que él es el verdadero líder de la izquierda.

Solo soy una periodista y creo que todavía comprendo lo que es una noticia. Y últimamente la noticia es la soledad en la que ha sido abandonado este papa tan popular, que desde hace meses es el único que denuncia las masacres de los fieles y hoy en día es el único jefe de Estado capaz de apuntar con el dedo a la pasividad de los países occidentales por estas muertes. De hecho, justo lo contrario de lo que ocurrió con Charlie Hebdo.

Las razones del silencio y la vergüenza de los países occidentales se conocen muy bien. Se pueden leer entre líneas en las explicaciones que el secretario de la iglesia católica italiana (Cei), monseñor Nunzio Galantino, ha dado sobre la intervención del papa Francisco. "El llamamiento del papa no pretende incitar al 'choque entre civilizaciones'", se ha visto en la obligación de explicar Galantino. Incluso ha aclarado lo obvio, diciendo que Francisco no pretende incitar a la "guerra santa".

Este es el punto en el que todo se paraliza: el miedo de que la defensa de los cristianos pueda significar la creación de nuevos problemas dentro del problema y termine desatando una reacción contraria a la que se persigue. Ese miedo consiste, en fin, en legitimar a una derecha, ya existente en Europa, que pueda aprovechar la ocasión para reforzar sus intereses y su discurso político a la vez que añade leña al fuego del racismo y del choque entre religiones. Pero si bien sabemos que el respeto de los derechos humanos es en general la primera víctima del sacrificio de las razones de Estado, ¿podemos también nosotros, los ciudadanos, la opinión pública, defender estos temores y estos oportunismos?

Vuelvo con esto a hablar de la izquierda. Izquierda porque esta es la parte política que siempre ha reivindicado tener la fuerza y la convicción necesarias para afrontar los temas sobre la defensa de los débiles. Y porque la izquierda en este momento tiene gran poder en importantes países de Occidente. Especialmente en Italia.

Hay que actuar con celeridad. Los gobiernos pueden y deben trazar un plan para poner a salvo a los miles de refugiados, no solo con la asistencia básica (medicina, escuela y vivienda), sino también ofreciendo de forma generosa y amplia la nacionalidad a todas las familias que huyan de sus propios países.

Con especial atención a todos los jóvenes que quieren venir a Italia a estudiar o a trabajar. Es parecido a lo que hicieron los países occidentales antes de la segunda guerra mundial acogiendo a los judíos y otros perseguidos del nazismo incipiente. No es mucho, pero es el principio y también es un mensaje eficaz de fuerza moral y solidaridad para aquellos que desafían y se oponen a la violencia del Estado Islámico.

La izquierda no puede quedarse callada, repito. Al contrario, su silencio, su miedo pusilánime a provocar críticas de unos y de otros, su falta de coraje para asumir riesgos es, en esta encrucijada, también la mejor forma para declarar su propia disolución moral.

Este post fue publicado originalmente en la edición italiana de 'El Huffington Post' y ha sido traducido del italiano por Lucía Bueno López.

martes, 21 de abril de 2015

Un premio Nobel comenta al Papa Francisco, elegido entre los más influyentes del mundo por la revista TIME

La revista estadounidense TIME anunció su tradicional lista anual de las 100 personas más influyentes del mundo en 2015. El Papa Francisco es una de ellas.

La publicación divide a las cien personalidades elegidas en cinco categorías: íconos, líderes, artistas, pioneros y titanes. El Papa Francisco se encuentra dentro de la categoría de «íconos», junto a las cantantes Taylor Swift y Björk, el economista Thomas Pikketty, el escritor Haruki Murakami o la joven premio Nobel Malala Yousafzai, entre otros.

Cada uno de los elegidos ha sido comentado por algún otro conocido personaje del mundo público. Al Papa Francisco lo comenta el premio Nobel de la paz sudafricano Desmond Tutu. «Pocos disentirían en que el papa Francisco es un regalo especial de Dios que ha traído una bocanada de aire fresco al Vaticano», dice el clérigo anglicano.

Pero TIME no es la única publicación que lleva a sus primeras páginas al Papa Francisco en el primer semestre de 2015. La revista Fortune considera también al líder de la Iglesia católica como uno de los 50 líderes mundiales que conjugan carisma y filantropía.


Fortune destaca que desde que se ha convertido en Pontífice, Papa Bergoglio ha convulsionado la guía de una de las más grandes instituciones: la Iglesia católica. Y agrega que no se trata sólo de haber dado ejemplo, pues ha sostenido la virtud de la caridad y la modestia, sino que también ha reemplazado todo el consejo de administración del banco vaticano.

No es la primera vez que TIME y Fortune colocan al Papa entre la selecta lista de personas influyentes o líderes internacionales. 2013 fue el año en que un Pontífice, Papa Francisco, rompió el récord de portadas en publicaciones internacionales que, entre otras cosas, le consideraban el hombre del año. La tendencia después de dos años de pontificado parece reflejar que no se trató de una moda pasajera.

lunes, 6 de abril de 2015

Francisco al museo de cera de París


Papa Francisco llega a las puertas de la emblemática catedral de Notre Dame, en París. Al menos en una imagen de cera presentada el 2 de abril y que pasa a formar parte de la colección del Musée Grévin, de cera, un sitio no menos relevante la capital francesa que al año recibe unos 800 mil visitantes.

Según los reportes de EuroNews la artista que preparó la imagen de cera es iraní: Pooneh Aziminejadi. La estatua cuenta con los permisos de la Iglesia católica. Ha sido costumbre de ese museo fracés inmortalizar a los papas de esta manera.