domingo, 22 de marzo de 2015

Monjas de clausura asaltan al Papa en plena catedral de Nápoles


La escena ha sido de lo más entrañable del mundo. Sucedió en Nápoles el sábado 21 de marzo, durante el encuentro del Papa con los sacerdotes, seminaristas y monjas de esa arquidiócesis. El arzobispo, cardenal Crescenzio Sepe, ofrece unas palabras de bienvenida al Papa, le dice que ha dado permiso para que también las monjas de clausura de los 7 conventos de Nápoles pudieran salir a estar con el Papa. Y mientras simultáneamente la cámara enfoca a algunas de ellas, un grupo se abalanza hacia el Papa para asaltarlo (asaltar = acometer repentinamente y por sorpresa) besarlo y ofrecerle algunos regalos.

Y es entonces cuando el cardenal Sepe, que no esperaba aquel «lío» se traba, balbucea palabras y les empieza a decir a las monjas: «¡Después!... Miren… hermanas, después; hermanas, después». Y finalmente, ya resignado, añade: «Y estas son de clausura, imagínense las que no son de clausura, qué sucedería».

Dice Jesucristo en el Evangelio que el que no se hace como niño no entrará en el reino de los cielos. Y está claro que también en este campo, como en muchos otros, estas santas mujeres nos han dado una vez más ejemplo de vivencia del Evangelio.