lunes, 8 de diciembre de 2014

«No es cierto que eché al comandante de la Guardia Suiza por ser estricto o vivir en un departamento lujoso», puntualiza el Papa Francisco

El coronel Daniel Rudolf Anrig con el Papa Francisco en imagen de archivo.
La nota publicada por L´Osservatore Romano el miércoles de diciembre de 2014 sobre la decisión del Papa Francisco respecto a que el mandato del comandante, de la Guardia Suiza, coronel Daniel Rudolf Anrig, llegara a su fin, no hizo sino alimentar las especulaciones y rumores que en los días precedentes habían circulado en blogs, foros y algunos portales de información socio-religiosa.

Según la sensibilidad de los editores, unos apuntaban a que el coronel Anrig era severo y despilfarrador; otros cuestionaban el trato que el Papa dispensaba a un hombre que había servido desde el año 1992 a la Santa Sede. La verdad detrás de la decisión del Papa la hemos conocido gracias a lo declarado en la entrevista que le hizo el periódico argentino La Nación. De ahí extraemos las tres preguntas y respuestas relacionadas con este tema específico:

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-¿Es verdad que usted echó al jefe de la Guardia Suiza, Daniel Rudolf Anrig, por ser demasiado estricto? 
-No, no es verdad. El año pasado, dos meses después de mi elección, caducó su mandato de cinco años. Entonces le dije al secretario de Estado -no estaba todavía [Pietro] Parolin- que no lo podía nombrar o no nombrar. No lo conocía, decidí que se prorrogaba su mandato "donec alitur provideatur", la fórmula típica de "hasta que se disponga otra cosa". Me parecía injusto tomar una decisión en ese momento, a favor o en contra. Después, me fui interiorizando de la cosa, fui a visitar el cuartel, estuve con ellos [los guardias suizos] toda una tarde, me quedé también una noche a cenar, fui conociendo a la gente y me pareció más sano una renovación. Fue una mera renovación, porque él terminó su período y es sano saber que nadie se eterniza. Y lo hablé con él a mitad de año y quedamos que a fin de año se iba. Lo sabía desde julio. 
-¿Entonces no es cierto que lo echó porque era demasiado estricto?
-No, no es cierto. Es un cambio, un cambio normal. Es una excelente persona, es un católico muy bueno, un hombre que tiene una excelente familia. 
-También dijeron que lo echaba porque vivía en un departamento lujoso... ¿Tampoco es cierto? 
-Él se hizo el año pasado una reestructuración de los apartamentos, el de él ciertamente es espacioso porque tiene cuatro hijos. Es un hombre creyente, un hombre re-bien, tengo una excelente relación con él y fui yo quien le expliqué, di la cara, le dije: «Mire, yo prefiero la renovación». Es decir que no hay nada raro, no hay ningún pecado de él, ninguna culpa de él.