miércoles, 17 de diciembre de 2014

Legionarios de Cristo llevan un pastel al Papa por el día de su cumpleaños (y el Papa besa las manos de los neo-sacerdotes)

La mañana era especial por varios motivos: el Papa cumplía 78 años y todos los legionarios de Roma estaban en la plaza de san Pedro en ocasión de la audiencia general del miércoles. Entre los legionarios presentes se encontraban el grupo de neo-sacerdotes que había recibido el sacramento del orden el pasado 13 de diciembre en la basílica de san Juan de Letrán que, por cierto, es la catedral del Papa en cuanto obispo de Roma.

Muchos legionarios «madrugaron» para conseguir un buen lugar, cerca de las avenidas, por donde pasa el papamóvil. Y al inicio de la audiencia pasó el Papa. El cariño de la Legión hacia el vicario de Cristo se materializó con un pastel de cumpleaños que los legionarios que estudian filosofía prepararon para él (en concreto me parece que se lo dio el H. Antoine, religioso francés). Fue la única tarta de cumpleaños en toda la plaza de san Pedro. Le acercaron el pastel al papamóvil y desde ahí el Santo Padre apagó las velitas.


Más adelante otros legionarios tuvieron otro detalle con el Papa: el H. Matías Garmendía, argentino, le llevó maté al Santo Padre y el H. Raúl Lansign, brasileño, una imagen de la Virgen de Altonting, de donde es el papa emérito. Le dijo que si se la podía llevar a Benedicto XVI y al inicio el papa Francisco la tomó en sus manos y después le dijo que mejor él la conservara y que cada vez que la viera rezara por ellos. 

El Papa Francisco dio su catequesis, saludó a los peregrinos e hizo una referencia especial a los legionarios: 
«En el clima de serena espera, característico de estos días próximos a Navidad, me complace saludar con afecto a los fieles de lengua italiana. Saludos a los estudiantes del Pontificio Ateneo Regina Apostolorum y a la comunidad de los Legionarios de Cristo con los nuevos sacerdotes».
Minutos después terminó la audiencia. El grupo de neo-sacerdotes legionarios estaban en el sagrato de la basílica. El Papa les hizo el gesto de que los vería al final. Y así fue. Al final no sólo les mandó un cortés saludo antes de irse de la plaza sino que les estrechó la mano uno a uno y, además, les besó las manos sacerdotales recientemente ungidas. Y así nació la idea del pastel:









Créditos fotográficos: Reuters, L´Osservatore Romano, LaPresse, AP.